Archivos para la Categoría 'Thinkings'

La apendicitis de Adrián

Mommy, my tummy hurts... auch!
Mommy, my tummy hurts… auch! and i’m not smiling!

Y, en el momento menos indicado, me dió apendicitis.

Todo comenzó un domingo por la tarde, me alistaba para ir a la casa de Ale a ayudarla en estadística cuando, de pronto, comienzo a sentir dolores estomacales – cólicos, para ser más exactos. Llegué donde Ale, los cólicos fueron menores, hasta que empeoraron de regreso a casa. Pasé por una farmacia, pedí un par de pastillas que, según la señorita que me atendió, me aliviaría el dolor rapidamente. No fue así.
La madrugada del domingo para lunes fue lo peor: cólicos toda la noche, punzadas en el abdomen e insomnio. La mañana siguiente fue un poco más tranquila, pero la pérdida de apetito y el malestar general ya eran síntomas de lo que venía. El giro radical se dió por la tarde, cuando hice lo que las bulímicas hacen.

Horrible, muy horrible.

Continuar leyendo ‘La apendicitis de Adrián’

Honor a quien honor merece: Pablo Neruda

Pablo Neruda

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes está noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos».

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Qué más decir? Gracias por haber nacido, un día como hoy, para dejarnos estas líneas que durarán por siempre en la mente y el corazón de millones de personas.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Y es que es tan corto el amor, y tan largo el olvido.

Ordenando las ideas

Atardecer en Aeropuerto de San José de Costa Rica, 2006.

Estoy acá, en un café, con dos muy buenos amigos, y tengo una idea en mente: escribir. Escribir y expresar lo que pienso. Hace un rato largo no lo hago, y creo que tener una netbook cerca puede ayudarme a satisfacer esa necesidad.

Estos ultimos dias, por ejemplo, he pensando en lo rico que se sentiría no hacer nada. Simplemente vagar o sonsear, como los skaters de Santa Monica lo hacen en “Lords of Dogtown“. Qué chévere sería no hacer nada, estar tranquilo, dormir más, no tener obligaciones… pero ¿qué gano? Como economista que pretendo ser, no puedo evitar el hacerme esta pregunta.

He pensado, por ejemplo, en dejar un ciclo la universidad. No sé si esa idea fugaz sea producto de ese trajin diario que me lleva y me trae. No lo sé, sólo sé que se me vienen días muy fregados y una idea así relaja y me transporta a otro mundo, un cuarto desordenado, tirado en un sofá pensando en la nada y cantando una ligera canción.

Pero el dejar las cosas pendientes también sería un gran problema – cuando las responsabilidades son grandes, los problemas que éstas traen también lo son.

A veces quisiera tener un poder: el de transportarme a donde quiera, al instante, y revivir momentos mágicos – una noche estrellada en Northridge, una tarde gélida en una parada de autobus de Van Nuys, un atardecer en Costa Rica, una lluvia como la de la selva de mi país, situaciones así. Y poder hacerlo, una y otra vez.

Creo que la imaginación, y los recuerdos, me ayudan un poco en el objetivo – felizmente. Aunque tengo la promesa pendiente de regresar y pasar más noches, tardes, lluvias así… las que quiero y necesito.

Esta tarde, soy sólo yo ordenando las ideas. Falta que ordene el corazón.

Reblog this post [with Zemanta]

Yo sólo quiero…

que tú así lo quieras,

que tú, asi como soy, me quieras.

Y nada más.

Verdades

Y lo recuerdas, recuerdas todo lo vivido, y te mueres de ganas de saber qué es, qué se trama.
Te sorprendes, y es como si te hubieras estado engañando un poco todos estos días, todo este tiempo.
Nunca lo hiciste, y si creíste hacerlo, era porque la no rutina ayudó.

Y tienes muchos planes en la cabeza, ideas, ideas,
y ganas de decirlo todo, pero a la vez de no arriesgar nada.
Porque, parece mentira, pero en este poco tiempo has llegado a depender de esto, de quien genera esto, por momentos.
Y esos momentos, esas tardes, quizás no se repetirán.

Brisa y Aliento (1)

“Si no crees en ello, ¿como puedes creer que podrá ser realidad?”

Es decir, todo parte por creer en ello, en él, para comenzar a creer que podrá ser realidad.


+de mí

19 años. Estudio Economía. Adicto a twitter, a los libros y la música de los 80's. Es preciso pensar positivo, ¡vamos que se puede!

adrián@twitter

+Categorías

Estadísticas

  • 1,721 visitas

PerúInside